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El arte del doblaje se mantiene 'on-air'

11 / 09 / 2015

Fuente: www.diariosur.es

Arranca en los años 30 y se hace fuerte en los 70 con ‘La casa de la pradera’ y ‘Vacaciones en el mar’. Hoy es una industria arraigada que capea las críticas.

A principios del siglo pasado, la industria cinematográfica americana empieza a despuntar y sus películas a distribuirse por todo el mundo. Sin embargo, muchos países rechazan estas películas, ahora habladas, por ser incomprensibles para los espectadores. El cine mudo era universal, pero el idioma inglés no. Ante este problema, una primera solución fue la ‘doble versión’: la misma película rodada en diferentes idiomas, aprovechando los mismos decorados y, a veces, hasta los mismos actores. Pero al público no le terminaron de convencer estas dobles versiones –hechas con diferentes lenguas y acentos– lo que, junto con el alto coste de rodar las mismas películas varias veces, pusieron el punto final a este sistema tan pronto como apareció el doblaje.

La invención del doblaje se atribuye a Edwin Hopkins y a Jacob Karol en 1928 con la película ‘The Flyer’. Que los actores hablaran y que el público los entendiera era una necesidad innegable. En un país en el que la gran mayoría de la gente no entendía otro idioma más que el suyo, por no mencionar el índice de analfabetismo, el uso de los subtítulos no parecía la mejor solución. El público quería que sus héroes les fueran cercanos y nada mejor para ello que hablaran en su mismo idioma. Y las productoras lo sabían. En 1929 se dobla la primera película al castellano en los estudios parisinos de Reservoirs en Joinville-le-Pont, aunque no todos los actores de doblaje eran españoles. En nuestro país, el primer estudio de doblaje nace en Barcelona en 1932 (el T.R.E.C.E) y ya en 1933 se inauguran en Madrid los prestigiosos estudios Fono España.

En la Asociación de Artistas del Doblaje de Madrid (ADOMA) aclaran que la mayoría de los actores de doblaje de esta época procedían del teatro y de la radio, de donde surgieron voces con gran capacidad de interpretación. Técnicamente, las tomas de sonido se hacen en material fotográfico, que tiene la desventaja de imposibilitar su aprovechamiento posterior cuando el ‘take’ no es válido; de manera que «los actores tienen que aprenderse sus diálogos de memoria y ensayar, a veces durante horas, ante el riesgo de cometer un error».

Es a partir de esta profesión, y en esta época, cuando grandes actores del cine contemporáneo –como Fernando Rey y Fernando Fernán Gómez– saltan a la gran pantalla. Hacia mediados de los años 40, la profesión del doblaje se consolida en calidad. En 1947 se realiza el que, todavía hoy, es considerado el gran doblaje español de la historia: ‘Lo que el viento se llevó’ (1939).
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